Se hacía largo el camino para los pastores que seguían el sendero. Paraba el rebaño a refrescarse en las fuentes para continuar por los hermosos desfiladeros envejecidos. ¡Qué sabia es la vida cuando sabe de tu caminar después del abismo!
Mi vida está seca y la lluvia no deja de caer. No llores, solo susúrrame al oído, borraré los recuerdos, alquilaré mi alma y las estrellas fugaces atravesarán mi corazón. Volando cuervos negros alrededor de mí, no importa lo que pase, permanecerá el sentimiento.
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