Se hacía largo el camino para los pastores que seguían el sendero. Paraba el rebaño a refrescarse en las fuentes para continuar por los hermosos desfiladeros envejecidos. ¡Qué sabia es la vida cuando sabe de tu caminar después del abismo!
Poetas en una calle vacía, merodeadores de la ciudad, seguid avanzando, luchad contra la adversidad de una vida rota, una y otra vez. Si hay un porqué, si existe una sola razón, conviértete en lo que podrías ser hasta el fin de los tiempos.
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