Parte el jinete al alba, temeroso, con su armadura de equipaje, caballero al remanso de los pinos. ¿Adónde se dirige? Busca a su doncella, quiere protegerla de las brumas de la noche arropándola con su espada.
Mi vida está seca y la lluvia no deja de caer. No llores, solo susúrrame al oído, borraré los recuerdos, alquilaré mi alma y las estrellas fugaces atravesarán mi corazón. Volando cuervos negros alrededor de mí, no importa lo que pase, permanecerá el sentimiento.
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