La soledad no pide nada, promete dándote un tortazo en las mejillas. Ruinas y basuras colapsan el porvenir. Se alejan las aves migratorias prudentemente. Apartémonos del metal y de los monstruos reales imposibles de domeñar.
Mi vida está seca y la lluvia no deja de caer. No llores, solo susúrrame al oído, borraré los recuerdos, alquilaré mi alma y las estrellas fugaces atravesarán mi corazón. Volando cuervos negros alrededor de mí, no importa lo que pase, permanecerá el sentimiento.
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