La soledad no pide nada, promete dándote un tortazo en las mejillas. Ruinas y basuras colapsan el porvenir. Se alejan las aves migratorias prudentemente. Apartémonos del metal y de los monstruos reales imposibles de domeñar.
Poetas en una calle vacía, merodeadores de la ciudad, seguid avanzando, luchad contra la adversidad de una vida rota, una y otra vez. Si hay un porqué, si existe una sola razón, conviértete en lo que podrías ser hasta el fin de los tiempos.
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