A veces nos desvanecemos como vaho entre los cristales. Planeamos por tristes acantilados desolados hacia un horizonte lejano. Noches de calma te tienden la mano. ¡Abre tus alas, mirada hermosa, observa las flores, que brote la pasión!
Poetas en una calle vacía, merodeadores de la ciudad, seguid avanzando, luchad contra la adversidad de una vida rota, una y otra vez. Si hay un porqué, si existe una sola razón, conviértete en lo que podrías ser hasta el fin de los tiempos.
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