A veces nos desvanecemos como vaho entre los cristales. Planeamos por tristes acantilados desolados hacia un horizonte lejano. Noches de calma te tienden la mano. ¡Abre tus alas, mirada hermosa, observa las flores, que brote la pasión!
Mi vida está seca y la lluvia no deja de caer. No llores, solo susúrrame al oído, borraré los recuerdos, alquilaré mi alma y las estrellas fugaces atravesarán mi corazón. Volando cuervos negros alrededor de mí, no importa lo que pase, permanecerá el sentimiento.
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