La vida es un cuento para morderse las uñas en soledad. Tú que te escondes detrás de una falda al atardecer, echando la vista atrás, no había nada que explicar ni perdonar, pero recuerda que la carne se oxida.
Mi vida está seca y la lluvia no deja de caer. No llores, solo susúrrame al oído, borraré los recuerdos, alquilaré mi alma y las estrellas fugaces atravesarán mi corazón. Volando cuervos negros alrededor de mí, no importa lo que pase, permanecerá el sentimiento.
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