La soledad alza su voz para emocionar al transeúnte. Rompe el silencio la guitarra y entre copas el amor se derrama. Luceros a lo lejos y estrellas desvalidas aderezan la noche cargada de alegrías mientras la música suena.
Mi vida está seca y la lluvia no deja de caer. No llores, solo susúrrame al oído, borraré los recuerdos, alquilaré mi alma y las estrellas fugaces atravesarán mi corazón. Volando cuervos negros alrededor de mí, no importa lo que pase, permanecerá el sentimiento.
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