Ahora que estoy lejos remiendo los detalles, fieles compañeros del camino, el destino de la vida, brillante como tu dulce mirada, y la sombra de la miserable suerte, enredada en el tormento de la fe y la esperanza, milagroso amor.
Mi vida está seca y la lluvia no deja de caer. No llores, solo susúrrame al oído, borraré los recuerdos, alquilaré mi alma y las estrellas fugaces atravesarán mi corazón. Volando cuervos negros alrededor de mí, no importa lo que pase, permanecerá el sentimiento.
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